Construcciones embrujadas de la CDMX - Capitalia

Construcciones embrujadas de la CDMX
Oct/26/2020 Blog

Las leyendas sobre casas embrujadas y fantasmas que deambulan son recurrentes en todo el mundo. La mayoría de los mitos habla de sombras que recorren los inmuebles durante la noche, ruidos inexplicables y eventos paranormales, los cuales tienen su origen en trágicas historias y dramáticos asesinatos.

La casa de la “Tía Toña”

Hace muchos años, se dice, vivió una mujer adinerada llamada Antonia en una gran casona en la tercera sección del Bosque de Chapultepec. Según algunas versiones, esta anciana (también conocida como Tía Toña) era viuda y se encontraba sola en este mundo. Un día, ella decidió compartir su casa y su fortuna con niños de la calle e invitó a un gran número a vivir con ella pensando que éstos le harían compañía en medio de su terrible soledad.

Esto le ganó una gran reputación entre la gente de los alrededores, que pensaba que Toña era buena y muy generosa.

Poco tiempo después de su llegada, los niños y niñas comenzaron a portarse cada vez peor y a robarle cosas a la vieja mujer que, poco a poco, perdió la paciencia. Un buen día, ella los encontró buscando dinero e intentando encontrar cosas de valor en su casa para robarla. Ella, desesperada, los golpeó hasta matarlos, para luego tirar sus cuerpos sin vida en la barranca que bordea la casa.

Desesperada, la Tía Toña no pudo con la culpa y se quitó la vida en su habitación. A partir de esto, nació la leyenda de esta mujer y su terrible historia. Mucha gente decidió explorar las cercanías de lo que, se cree, fue su casa, ubicada en la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec, cerca del Panteón de Dolores.

Algunas de las personas que han estado ahí juran haber visto la silueta de una mujer asomada por las ventanas de la casa abandonada, también sostienen que un espíritu malévolo suele tirar cosas por la ventanas de la mansión. Otros más, los que han entrado a la mansión, dicen que el cadáver de la vieja mujer aún se encuentra en la residencia.

Como todas las leyendas, la de la Tía Toña tiene muchas variantes y ha sido desmentida por autoridades y gente que conoce el área donde, se dice, sucedieron estos acontecimientos; incluso, se dice que ésta es una historia sin fundamentos.

Sin embargo, más allá de que ésta pueda ser una invención (como muchos de los cuentos de fantasmas que conocemos), la historia de la vieja mujer y su exaltado fantasma es una parte importante de la cultura de nuestra ciudad, de nuestra relación con los paranormal, una que siempre ha sido cercana a la muerte y sus más terroríficas manifestaciones

La Casa de la Tía Toña, un escalofriante cuento de fantasmas

Antiguo Convento de la Concepción

Hay una leyenda muy mencionada hasta épocas actuales, a pesar de haber pasado hace mucho tiempo, la leyenda que gira alrededor del Antiguo Convento de la Concepción, pues por años y hasta la fecha, mucha gente asegura que pasan cosas extrañas en dicho lugar.

Esta es una leyenda más de la ciudad de México.

Allá en tiempos de la Colonia por el año 1540 el primer arzobispo de México, Fray Juan de Zumarraga fundó el Convento de la Concepción, el cual en la actualidad se encuentra ubicado en las calles de Belisario Domínguez y República de Brasil en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Una bella y acaudalada muchacha de nombre María Gil se enamoró profundamente de un joven de escasos recursos y muy ambicioso de apellido Arrutia, los hermanos de María, al notar el interés del hombre le pidieron que se alejara, pero solo lo consiguieron a través de una muy buen cantidad de dinero que le ofrecieron.

Arrutia desapareció dejando a María con el corazón roto, motivo por el que sus hermanos le recomendaron que entrara al Convento de la Concepción como monja; ella aceptó la propuesta, sin embargo su dolor no cesaba pues no dejaba de extrañar a su interesado hombre y no lograba dejar de sufrir por él.

Tanto era su dolor, que un día con las pocas fuerzas que le quedaban (pues tampoco se alimentaba bien) decidió colgarse de un árbol de durazno que se encontraba en el jardín; las monjas al encontrarla muerta, optaron por enterrarla en el cementerio que se encontraba dentro del recinto.

Pocos días después, una de las monjas realizaba sus actividades en el jardín cuando vio en la fuente el tétrico reflejo de María; las apariciones empezaron a ser más constantes por lo que se prohibió a las monjas salir después de la puesta de sol.

Relato 14 Antiguo Convento de la Concepcion - YouTube

La Casa de Don Juan Manuel Solórzano

La casona de la calle Uruguay 94, en el corazón de la ciudad, quedó marcada por una serie de asesinatos cometidos en el nombre del amor. El propietario del lugar, Don Juan Manuel de Solórzano, un hombre rico que llegó a México en el año 1612 en un barco proveniente de España. Para 1636, se desempeñaba como Privado del virrey, mano derecha del Conde de Cadereyta. Su poder se incrementó al casarse con Marina Laguna, hija de un minero zacatecano con quien era feliz, pero no del todo, pues a pesar de su tiempo juntos, no había podido darle a un heredero.

Ante su desesperación y tristeza por no tener a un primogénito, decidió internarse en el convento de San Francisco para sanar su alma y recuperar las esperanzas que se habían marchado hace tiempo. Lo que no sabía es que su partida traería muchos acontecimientos a su vida y no serían precisamente los más afortunados.

Antes de marcharse se aseguró que su sobrino que vivía en España viniera a la ciudad para encargarse de su fortuna y su casa, mientras él lograba comprender por qué la vida lo castigaba sin tener un hijo. Durante su ausencia llegó a sus oídos el rumor de que su amada lo traicionaba con otro hombre. La noticia lo volvió loco, su frustración fue tan grande que de inmediato volvió a su casa para vengarse de la ofensa.

No sabía quién se había atrevido a tentar su matrimonio, en su sed de venganza recurrió a los oficios de una hechicera, quien le ayudó a establecer un pacto con el diablo. Don Juan Manuel ofreció su alma a cambio de descubrir quién lo había deshonrado. El diablo le dijo: “A las 11 de la noche te asomarás por tu balcón y al primer hombre que pase tendrás que asesinarlo”.

Llegadas las noches, en la hora en punto, Don Juan Manuel, armado con un puñal, acechaba a los hombres que pasaban por su calle y les preguntaba la hora, una vez que estos se la daban, él respondía: “Dichoso aquel que sabe la hora de su muerte” y acababa con sus vidas. Después del primer hombre que mató, se le apareció el diablo para decirle que se había equivocado, por lo tanto tenía que seguir asesinando hasta que su figura apareciera a lado del cadáver del culpable.

Esto nunca sucedió y entre tantos crímenes, entre la oscuridad, cegado por la maldad atacó a su sobrino. A la mañana siguiente el cuerpo del muchacho le fue entregado y fue entonces cuando se percató de lo que había hecho. Esto lo dejaría sumido en el remordimiento, para pagar su pena buscó a un monje del convento y éste lo sentenció a ir a donde se encontraba la horca y rezas plegarias y rosarios por las almas que él había arrebatado.

Sólo bastaron tres noches de penitencia para Don Juan Manuel, pues en la última de ellas mientras pedía perdón sin cesar, una horda de ángeles siniestros se hicieron presentes a su alrededor y lo subieron a la horca, absolviendo todos sus pecados.

Dicen que los peores actos se han cometido en el nombre del amor y la historia de don Juan Manuel no fue la excepción. Como huella de los años y la tragedia, aún se conserva esta placa en el número 94 de la calle Uruguay. Si una noche de éstas decides pasar por ahí, que sea bajo tu propio riesgo, pues el espíritu de Don Juan Manuel suele aparecerse para pedir la hora.

TurismoMacabro: LA CASA DE DON JUAN MANUEL : Macabro

La Casa Negra

“La casa negra” o de los Mondragón es acompañada de una misteriosa historia que durante sus años de abandono impidió a todos aquellos sin hogar encontrar un refugio en su interior al menos por una noche.

La leyenda cuenta que a partir de las 22:00 horas, las cosas al interior de la casa, en la avenida Álvaro Obregón 191 empiezan a mostrar un ambiente sobrenatural: la temperatura llega a niveles congelantes sin importar la época del año, las puertas empieza a abrirse y cerrarse sin que el viento o alguien las empuje, los extraños ruidos que se escuchan se convierten en voces y gritos de dolor.

Hay quien asegura que los pocos objetos en las habitaciones empiezan a flotar mientras manos invisibles jalonean y empujan fuera del lugar a quien llegue a entrar a la casa.

En 1935 la casa fue utilizada como refugio para personas enfermas de tifoidea.

En aquel entonces, la enfermedad estaba relacionada con el demonio, por lo que los vecinos decidieron prenderle fuego una noche. Pero, para su sorpresa, la casa sólo sufrió daños menores, en cambio, las personas que estaban adentro convalecientes, así como el personal médico murieron quemados.

A la mañana siguiente, la escena era dantesca, con cuerpos quemados por todos lados, que dejaron testimonio del sufrimiento de quienes ahí murieron.

Las crónicas de la ciudad relatan que poco después la casa pasó a ser propiedad de una familia de sociedad de apellido Mondragón, pero un día el padre, la madre y los tres hijos amanecieron muertos en sus camas sin que se conocieran las causas. Como no tenían más familia conocida, la casa pasó a ser propiedad del gobierno, que intentó rentarla y remodelarla.

Pero todos los nuevos inquilinos han terminado por abandonarla al poco tiempo. Los ocupantes aseguraban que en la casa habitaban entidades malignas.

La casa fue utilizada en 1935 como refugio para enfermos (Foto: Radio y Televisión Mexiquense)

La casa de las brujas

Uno de los edificios más icónicos de la Plaza Río de Janeiro en la colonia Roma es la “casa de las brujas”. Su construcción resalta del resto de las casas del perímetro. Está hecha de ladrillo rojo y una de sus torres remata con un techo en pico, semejante a un sombrero de bruja.

Justo debajo del techo, dos nichos y un ventanal dan la percepción de estar observando un rostro. Se encuentra ubicada en la esquina de las calles de Durango y Orizaba. Oficialmente se llama Edificio Río de Janeiro, pero todos lo conocen como la “casa de las brujas”.

Construido por el ingeniero británico R. A. Pigenon en 1908, fue el primer inmueble de departamentos con estilo gótico en la Ciudad de México. Fue mandado a erigir por orden del presidente Porfirio Díaz durante las celebraciones del Centenario de la Independencia. Inicialmente, la casa de las brujas fungió como hotel y luego como edificio de departamentos de lujo. Para ingresar se podía llegar a caballo por la calle de Durango. El edificio albergaba cuatro departamentos. Tras su remodelación, el interior se decoró al estilo Art Decó.

De acuerdo con la leyenda, en los cuartos de servicio vivía una chamana llamada Bárbara Guerrero, apodada como Pachita. Políticos, empresarios y mujeres la visitaban para solicitar sus trabajos. Según algunos, Pachita realizaba cirugías con un cuchillo, sanando a sus clientes de sus dolencias.

Además, la bruja realizaba rituales, donde invocaba toda clase de fuerzas. Vecinos y habitantes aseguran que en el edificio aún deambulan las fuerzas sobrenaturales. Otros aseguran que la mujer, muerta en 1979, sólo era una charlatana. Al tratarse de una leyenda, ningún dato es fidedigno y existen múltiples versiones.

De acuerdo con el secretario de cultura de la Ciudad de México, Alfonso Suárez del Real, el edificio recibió su apodo de los niños que jugaban en el jardín de la Plaza Roma (hoy Río de Janeiro). Curiosamente, el bautizo del inmueble fue en los años cuarenta, mucho antes de la presencia de Pachita.

Archivo:Esquina del edificio Río de Janeiro 2.jpg - Wikipedia, la  enciclopedia libre

El  Callejón del Diablo

Ubicado en la colonia Insurgentes-Mixcoac, el angosto Callejón del Diablo tiene muchas leyendas que giran a su alrededor, desde la aparición de Satanás en la noche hasta sombras raras que se reflejando en el lugar acompañadas de ruidos extraños. ¿Cuál es la leyenda más conocida?

La leyenda cuenta que un hombre escéptico ante los rumores, un buen día se animó a caminar por ahí. No llevaba ni la mitad del callejón recorrido cuando vio una sombra detrás de un árbol, pero eso no lo detuvo y continuó su camino. Más adelante, la sombra se le acercó y el hombre vio a un ser que se reía histéricamente. Horrorizado, salió corriendo hacia el final del callejón. En su camino apresurado por llegar al final, sintió que el piso por el que caminaba se iba hundiendo y lo iba atrapando poco a poco, impidiéndole llegar a la salida del callejón. Cuando por fin logró escapar, le contó a todo mundo lo que había sucedido y que había tenido al diablo cara a cara. Otras versiones de la leyenda cuentan que el diablo se aparece en forma de lechuza o simplemente como una sombra.

La otra versión de la leyenda también habla de la aparición del diablo: En cierta ocasión un borracho caminaba por el callejón oscuro, pasada la media noche, desde la distancia vio una figura que se apoyaba en el tronco de un árbol. Pensando que alguien en la oscuridad quería atracarlo, para curarse en salud, corrió con las manos empuñadas hacia el extraño. Un destello de luz antes de toparse con el desconocido le dejó ver un ser horrendo que reía malignamente. El miedo parecía sujetar los pies del hombre en el suelo, pero aun así agarró fuerzas para correr despavorido y escapar de su desgracia. Cuando el borrachín corrió la noticia de que en el callejón de marras se aparecía el Demonio, muchos de los pobladores lo secundaron diciendo que habían sido asustados por el monstruoso espectro en alguna ocasión. Una persona enterada del Diablo y sus cosas aconsejó que para evitar que el Maligno se instalara en el callejón, se depositaran diariamente bajo el árbol infernal algunas ofrendas, de preferencia joyas y monedas de oro. Como nadie quería que Lucifer se instalara en ese sitio, cada mañana iban a dejarle obsequios a Satán. Las ofrendas desaparecían así que pensaban que el Señor de la Oscuridad estaba complacido.

La leyenda del Callejón del Diablo - Más México

El callejón del aguacate 

En el corazón de Coyoacán, en el Barrio de Santa Catarina, se encuentra el famoso Callejón del aguacate. Una calle empedrada que no tiene más de cuatro metros de ancho. Sus inmuebles viejos y de estilo colonial hacen que esta arteria sea a la vez preciosa y aterradora, una combinación mortal que desde hace cien años la han convertido en el refugio de muchas escabrosas leyendas que todavía hoy resuenan en el tiempo.

De entre todos los mitos que hay acerca de este misterioso callejón, hay uno que se remonta a los años treinta, cuando llegó a vivir ahí un militar cuya cabeza estaba atrofiada debido a sus terribles experiencias bélicas que había vivido. Para aliviar sus ansiedades del pasado, todos los días este ex soldado salía con su uniforme a tomar el aire y le daba largas vueltas al barrio.

Según la leyenda, en estas largas caminatas se le aparecía un niño fascinado con las medallas que el soldado portaba en su camisa, y con mucha ingenuidad se le acercaba y le pedía que jugaran. Esta petición enervaba los ánimos del militar, tanto que un mal día decidió terminar violentamente con la vida del pequeño, dejando como testigos de esto a un frondoso árbol de aguacate que está en la mitad de la arteria y a un misterioso monje que, desde las ventanas de su claustro, vio la escena.

Tras el incidente, el atormentado hombre se arrepintió de haber cometido su horrible asesinato, y con el objetivo de sanar sus demonios internos, mandó poner en la esquina del callejón el altar de una virgen, para que cada persona que pasara por ahí expiara sus pecados con un Padre Nuestro.

Desde esa época hasta ahora, hay quienes aseguran que cuando uno se acerca al antiquísimo árbol de aguacate, que todavía yace en el centro del callejón, se pueden escuchar los gemidos del niño. Incluso hay personas que afirman haber sentido la presencia del infante y hasta han visto su rostro incrustado en la corteza del árbol.

Se crea o no se crea en fantasmas, vale la pena visitar el emblemático Callejón del Aguacate en Coyoacán, un lugar que huele a pasado y en el que el tiempo parece haberse detenido.

MEXICO MISTERIOSO: El Callejón del Aguacate - Coyoacán

Hospital Juárez “La Planchada”

Quienes dicen haberla visto rondar por los pasillos del Hospital Juárez, la describen como una mujer bien parecida, de ojos azules y cabello rubio. “La Planchada” es una de las leyendas urbanas más famosas en la Ciudad de México y no es sino la historia del espíritu de una mujer que tras sufrir el desamor, vela por los pacientes de esta clínica.

Alrededor de esta leyenda, hay cientos de historias de pacientes en estado delicado o que requieren de atención urgente. Ellos reciben la visita de una enfermera vestida con su atuendo perfectamente planchado y almidonado.

Después de suministrarles su medicamento, se dirige al familiar del enfermo para decirle que todo está bajo control.

La enfermera aprovecha esos momentos con los pacientes o familiares para contarles la pena que la acongoja: un mal de amores provocado por un doctor que la dejó plantada para casarse con otra mujer.

Según concuerdan las versiones, a la mañana siguiente, cuando los pacientes o familiares preguntan dónde y cómo está la atenta y guapa enfermera del corazón roto del horario nocturno, personal del hospital tiene que revelarles la horrible verdad. No existe tal trabajadora y sus características encajan con las que describe el mito de “La Planchada”.

Pero, ¿quién es “La Planchada” y cómo fue que ocurrió su infortunio? La versión más conocida es que era una enfermera de nombre Eulalia, quien entró a trabajar en el Hospital Juárez de la Ciudad de México a mediados del Siglo XX.

A Eulalia le gustaba atender pacientes, era su pasión el servir a la salud de la sociedad. Fue así que se ganó la simpatía del personal del hospital, pero sobre todo, de los pacientes. Según la historia, siempre estaba impecable, llevaba su uniforme blanco muy almidonado, perfectamente planchado.

Pero la tragedia llegó a la vida de Eulalia tan pronto el doctor Joaquín cruzó por primera vez la puerta del Hospital Juárez. Era un joven apuesto que comenzaba su carrera de medicina y que cautivó a la joven enfermera tan pronto sus miradas coincidieron.

Eulalia cayó rendida a sus pies hasta que se hicieron novios. Finalmente, el doctor le propuso matrimonio a Eulalia y ella estaba extremadamente emocionada.

Estaba tan enamorada, que no notó el detalle de que Joaquín había empacado un traje de etiqueta para ir a un seminario fuera de la ciudad, un atuendo que solamente se estilaba para celebraciones importantes y no eventos académicos.

La ilusa enfermera se quedó en la ciudad alistando los preparativos para la boda, hasta que un día, otro doctor la invitó a salir. Confiada de que su amado volvería para unir sus vidas en matrimonio, le negó la invitación, a lo que el médico le respondió que Joaquín ya había renunciado y no volvería más, pues se había casado con su verdadera novia.

Eulalia indagó y notó que era verdad. No soportó la noticia y entró en una severa crisis de depresión, de la que no pudo salir. Desde entonces dejó de atender a sus pacientes, se descuidó por completo en todos los sentidos y murió lentamente con el tiempo.

La internaron en el mismo Hospital Juárez para intentar salvarle la vida, sin embargo, no resistió. Murió en la clínica donde había pasado sus últimos años y donde un hombre le quitó las ganas de vivir. Fue entonces que surgió la leyenda de “La Planchada”.

La Planchada: la leyenda de la enfermera del Hospital Juárez | Fernanda  Tapia

La isla de las muñecas

La isla de las muñecas en Xochimilco es un atractivo turístico para visitantes nacionales e internacionales y en Más México te contamos la leyenda y el origen de este lugar.

Don Julián Santana Barrera, guardián de la isla, un día descubrió el cuerpo sin vida de una pequeña niña a la orilla del lago. Desesperado trató de salvarla pero sus intentos fueron en vano y la niña murió, al parecer por causas desconocidas y extrañas. Tras el incidente, Don Julián aseguraba que el espíritu de la niña lo atormentaba y un día encontró una pequeña muñeca flotando a orillas de su Isla, y supuso que tal vez pertenecía a la niña, por lo que decidió colgarla de un árbol para rendir honor a la pequeña fallecida.

De acuerdo con la gente local, posterior al incidente, Don Julián aseguraba que el espíritu de la niña había poseído a la muñeca, y para protegerse – debido a sus creencias – comenzó a colgar más y más muñecas, de todo tipo, pero al pasar el tiempo el hombre aseguraba que todas las muñecas estaban poseídas por espíritus de niños.

Poco a poco Don Julián se convirtió en ermitaño, y comenzó a habitar en su isla solo con sus muñecas; hay gente que incluso asegura que tal vez era el quien estaba poseído, pues cambió radicalmente su forma de ser tras lo sucedido. En el año 2001, fue encontrado sin vida justo en el mismo lugar en el que él había encontrado a la pequeña niña. Algunos dicen que se sentía culpable por no haber podido salvarla, y que por eso había perdido la razón, pero realmente nadie sabe qué fue lo que le pasó.

Tras la muerte de Don Julián la isla se convirtió en uno de los atractivos principales de la zona, pues la gente acude a ver a las miles de muñecas que cuelgan de las ramas de la chinampa, hecha de carrizo, ramas de ahuejote, chinami y zacatónen. Hay quienes dicen que las muñecas se mueven, o que susurran por las noches, atrayendo a los visitantes a su isla, sin embargo se podría decir que este tipo de leyendas son el atractivo principal de estos lugares, pues generan intriga en las personas y por eso es tan visitada.

La Isla de las Muñecas, ¿te atreves a visitarla? - Entorno Turístico

La Basílica de Guadalupe

Cuenta la leyenda que “la basílica de Guadalupe tiene un fantasma que está siempre rondando por allí, ya que el capellán que la cuidaba falleció por una enfermedad, entones no había nadie para que toque las campanadas y sin embargo estas se seguían oyendo, la parte de la leyenda más aterradora es que ven las personas a una mujer con una vela en la mano que atraviesa de pronto todo el patio de la basílica, esta vela no se apaga incluso cuando hay lluvia o vientos que son muy fuertes, siempre está encendida cuando la ven y es algo increíble, tanto así como aquellos que cuentan haber visto a la mujer con toda la ropa como si fuera monja atravesando las paredes en su caminar.

Nadie sabe si este fantasma de la Basílica de Guadalupe es malo, lo cierto es que deja ofrendas y también reza mucho, entonces por estas acciones no perfila a ser de maldad para con los humanos, sin embargo a todos les da miedo llegar a encontrarse con esta mujer que ya no está en el mundo de los vivos y aun así muchas personas la pueden ver durante su rutina de oración, como si ella hubiera dejado algún asunto pendiente en la tierra antes de partir. A diferencia de otros fantasmas, este no solamente está en la Basílica, también sale de la misma y vuelve a entrar, hay muchas historias y testimonios de esta leyenda dentro de las cercanías del lugar, ya que la gente está completamente asustada con este espíritu que no encuentra paz”.

La leyenda del Fantasma de la Basílica de Guadalupe

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